Los Nervios Craneales y la Digestión Infantil: Una Nueva Perspectiva sobre el Estreñimiento

Uno de los cambios más comunes que los padres notan después de las primeras visitas quiroprácticas pediátricas es la recuperación de la función digestiva normal de su bebé, tras días o incluso semanas de estreñimiento crónico. Pero ¿cómo y por qué sucede esto?
Primero, es importante entender que cada ajuste es un éxito por sí mismo, porque permite una mayor expresión de la función del sistema nervioso en todo el cuerpo. Esta mayor expresión del sistema nervioso es parte del secreto detrás de la mejora que muchos padres observan en sus hijos.
Sin embargo, hay una razón más profunda por la que la quiropráctica puede ayudar con problemas digestivos en bebés, y tiene que ver con lo que hoy sabemos sobre el cerebro y el sistema nervioso. Comprender esta relación nos da no solo nuevas perspectivas, sino también mayor autonomía para cuidar la salud de nuestros hijos.
El sistema nervioso: el centro de la salud
La salud no depende únicamente de la alimentación, las vitaminas o el “estrés”. Nuestro sistema nervioso juega un papel central, mediando cómo nuestro cuerpo responde a emociones, experiencias y pequeñas tensiones de la vida diaria.
El sistema nervioso funciona como un instrumento bioquímico sintonizado con el lenguaje de las emociones. Esto significa que nuestros estados emocionales afectan directamente cómo funcionan los órganos y los procesos vitales, incluyendo la digestión.
Los nervios craneales: conductos de la emoción
Cada uno de los 12 nervios craneales se conecta con distintos órganos y funciones del cuerpo. Lo que estamos empezando a descubrir es que estos nervios también transmiten información sobre nuestras experiencias emocionales, creando un puente entre emociones y función orgánica.
En el caso de la digestión, dos nervios craneales son fundamentales: el vago (X) y el accesorio (XI).
El nervio vago y la digestión
El nervio vago controla muchas funciones vitales, desde las cuerdas vocales y el corazón hasta el intestino. En los bebés, es clave para la alimentación y la digestión.
Cuando un bebé experimenta una sensación de “falta” o dificultad para procesar los alimentos, el nervio vago responde ralentizando el movimiento peristáltico del intestino. Esto significa que, ante la sensación de carencia o alimento “indigerible”, el cuerpo actúa de manera inteligente ralentizando el tránsito intestinal, lo que puede manifestarse como estreñimiento.
En otros casos, cuando un alimento se percibe como “atascado”, el nervio vago aumenta la actividad peristáltica, causando espasmos o cólicos. En ambos casos, el intestino está respondiendo a un estado emocional concreto, no a un fallo del organismo.
El nervio accesorio y la movilidad cervical
El nervio accesorio controla músculos del cuello y la parte superior de la espalda, esenciales para que el bebé pueda girar la cabeza, alimentarse y moverse.
Si estos músculos están tensos, por nacimiento, posición o trauma, el bebé puede sentir angustia por no poder moverse con libertad. Esta tensión activa el nervio accesorio, lo que puede provocar que los músculos lisos del intestino se “paralicen” parcialmente, contribuyendo al estreñimiento.
Lo fascinante es que estos dos nervios están interconectados desde el desarrollo embrionario, de manera que la restricción en el cuello puede afectar simultáneamente la función intestinal.
Cómo la quiropráctica ayuda
Un ajuste quiropráctico dirigido a la columna cervical y al cráneo libera la tensión de estos nervios, resolviendo la causa raíz del estreñimiento o los cólicos. Esto no solo mejora la movilidad y digestión del bebé, sino que también envía un mensaje profundo:
“Estoy aquí contigo. Sé dónde estás y qué necesitas. Tu cuerpo tiene el potencial de expresarse plenamente.”
Con este cuidado, la ansiedad y el malestar del sistema nervioso disminuyen, permitiendo que el bebé experimente bienestar, digestión eficiente y un desarrollo más armonioso.
La experiencia del bebé
Para un recién nacido, alimentarse y digerir correctamente es fundamental para la supervivencia. Cualquier limitación en la movilidad del cuello o la cabeza puede generar frustración y estrés, afectando tanto músculos como intestinos.
El trabajo quiropráctico ofrece una solución directa y segura, restaurando la función nerviosa y muscular, y apoyando no solo el bienestar físico, sino también emocional del bebé.
En resumen, comprender cómo los nervios craneales conectan emociones y órganos nos permite entender por qué ciertos problemas digestivos en bebés son una respuesta inteligente del cuerpo, y cómo la quiropráctica puede actuar sobre la raíz del problema, potenciando la salud innata y el bienestar integral.
Equipo Pura Vida Badalona



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