¿No es la naturaleza simplemente asombrosa?!

Dondequiera que miremos, ya sea a la enorme escala galáctica o al increíblemente diminuto microscópico, dondequiera que miremos, vemos signos de organización.

Desde lo subatómico hasta la forma de las moléculas, pasando por las estructuras de las células, panales, conchas y helechos que se despliegan. Todo el camino, hasta el remolino de galaxias que giran en espiral en la misma forma que las conchas marinas.

Patrones y organización.

Está en todas partes.

Incluso cuando no pensábamos que había organización, logramos encontrarla, como con la teoría del caos que ahora ve patrones en la forma en que los árboles se ramifican, o los ríos se ramifican, o los tallos de las hojas se ramifican, o cómo una sustancia química se difunde en otra. Patrones que se repiten una y otra vez.

Organización.

De hecho, el universo tiene una organización tan asombrosa que tanto los científicos como los filósofos tienden a estar de acuerdo en que sería imposible que una organización tan vasta se deba al azar.

Y es esa brillante organización de cada pedacito individual, de cada pequeña subpartícula y partícula, cada molécula y organismo, cada árbol, planeta y galaxia, esa organización lo mantiene como está. Es esa organización la que mantiene su existencia, tal como está. Perfecto, como es.

Y esa misma organización te mantiene, tal como eres. Perfecto como eres.

Es por eso que nos apasiona tanto la premisa principal de la quiropráctica:

“La Mayor Premisa: La Inteligencia Universal está en toda la materia y continuamente se da en todas sus propiedades y acciones, de esta manera mantiene su existencia.”

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